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Los trabajadores de la planta zaragozana de Opel están en máxima alerta. Ayer, UGT hacía público que, según sus informaciones, Magna tiene previsto despedir a una cuarta parte de la plantilla de Figueruelas. Es decir, 1.600 de los 7.500 empleados que actualmente trabajan en la fábrica.
La noticia ha sentado como un jarro de agua fría en la planta. Se sabía que el plan de reestructuración iba a afectar a todas las fábricas, pero en Figueruelas se confiaba en que los buenos resultados industriales de la planta suavizarán los despidos. No ha sido así y el anuncio de UGT ha provocado una cascada de reacciones en Aragón.
Sin ir más lejos el consejero de Industria del Ejecutivo regional, Arturo Aliaga, arremetió ayer duramente contra el Gobierno alemán. Le acusó de conceder subvenciones «ilegales», que están distorsionando la libre competencia. Aliaga apuntó que estudiarán detalladamente todas las ayudas concedidas y «tomarán las medidas oportunas en cada caso».
No es la primera vez que desde Aragón se critica la forma en la que el gobierno de Angela Merkel está gestionando la crisis de Opel. Denuncian que desde Alemania se está intentando que los intereses políticos primen sobre los industriales, y si finalmente es así, Figueruelas tiene mucho que perder.
Por el momento, las informaciones no son nada halagüeñas para Aragón. Además de los despidos, Magna prevé reducir el volumen de producción de la planta zaragozana. En Figueruelas pasarán a producirse 320.000 unidades, lo que supone 130.000 menos de su capacidad.
Sin embargo, no hay que olvidar que se trata de hipótesis. La compra de Opel por parte de Magna todavía no se ha hecho efectiva y además hay varias multinacionales que siguen interesadas en comprarla, por lo que las negociaciones no están ni muchos menos cerradas.
Fuente: ABC.es
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