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El director general del Banco de España, José Luis Malo de Molina, apuesta por la reducción de jornada y la contratación a tiempo parcial como alternativa al despido, siguiendo el ejemplo de Alemania. Malo de Molina, que intervino en Murcia en un coloquio organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección, considera que la crisis económica tocó fondo en el primer trimestre del año, alejando "el riesgo de que la economía entre en una espiral de consecuencias imprevisibles". A su juicio, la economía empieza a mostrar signos de que se está frenando la recesión y de que puede haber "ligeros rebotes', aunque no acaba de ver 'brotes verdes'.
Defendió una reforma laboral que acorte la diferencias entre la indemnización que cobran los trabajadores fijos y los temporales, aunque negó que "la flexibilidad" signifique un abaratamiento del despido. Aseguró que la salida de la crisis va a exigir "decisiones importantes" para que deje de destruirse empleo y empiecen a crearse nuevos puestos de trabajo. Como alternativa, propuso la receta de Alemania, "que subvenciona la reducción de jornada y el empleo a tiempo parcial, mientras que en España, la crisis la resolvemos mandando a la gente al paro". Añadió que la reforma laboral también deberá ofrecer "unos niveles salariales adaptados a las necesidades de las empresas" e introducir artículos "para mantener las plantillas y generar empleo".
El director del Banco de España explicó ante los empresarios murcianos que "el primer trimestre de este año ha marcado el punto álgido de la recesión", convirtiéndose en el momento de mayor "severidad", aunque precisó que "el ajuste de la economía se había iniciado antes incluso de la crisis financiera.
Considera que "a partir de entonces algunos indicadores parecen haber tocado fondo, mientras que otros muestran ligeros rebotes", pero advirtió de que los indicios de mejoría "no deben interpretarse con complacencia", dado que "la salida requerirá tiempo".
En respuesta a una pregunta que identificaba la recesión con "una pandemia", dijo que "la salida empezará por los primeros que cayeron enfermos", refiriéndose a Estados Unidos, y añadió que si repunta la economía norteamericana tirará de las demás.
Reconoció que los analistas no consiguieron anticipar la magnitud de la crisis y recordó que sus previsiones para este año eran positivas, cuando en el primer trimestre se ha producido una caída del PIB del 3%. Entre la estela negativa que deja la crisis citó el cambio de signo de las cuentas públicas, que han dado "un giro de doce puntos" al pasar del superávit del 2,2% a un déficit del 10%", y "una deuda pública que crece a gran velocidad". Por el contrario, consideró que la caída de la inflación puede tener un efecto positivo, al ayudar a corregir las alzas de los precios que se han generado con el euro.
Fuente: La Opinión de Murcia
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