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Una noticia que podría ser motivo de alegría en la mayoría de los hogares, a veces trae dolores de cabeza en las empleadas que están cuidando su puesto de trabajo: estás embarazada y no sabes cómo decírselo a tu jefe.
Aunque hay países que tienen una legislación que protege a las mujeres embarazadas, muchas veces se utilizan métodos indirectos para despedir a una empleada encinta por los gastos y problemas que su nueva condición podría traer a la empresa.
¿Es este tu caso? ¿Temes perder tu empleo por estar embarazada? ¿Cómo decirle a tu jefe que estás en estado? ¿Cuál es el momento para comunicarle la noticia a tu jefe?
Hoy quise compartir con los lectores de este blog algunas ideas sobre este tema y quiero empezar por hablar de los derechos de la mujer embarazada.
Históricamente, la protección legal de la mujer trabajadora ha sido una de las grandes luchas sociales, y hoy en día hay muchos países que protegen a la mujer y a la familia. En Venezuela, por ejemplo, las mujeres embarazadas cuentan con protección legal (art. 384), y ningún empleador puede despedir a una mujer que espere a un hijo por esa condición. De hecho, la inamovilidad se extiende hasta un año después de haber nacido el bebé.
Pero eso no implica que la situación sea sencilla: muchos empleadores temen que las mujeres en estado bajen su productividad, se molestan ante los días de reposo que podría tomarse su empleada y, sobre todo, se asustan al sacar la cuenta de los salarios y otros beneficios que tendrán que pagar a la mujer mientras esté de baja o permiso.
Tienes que neutralizar ese efecto negativo que, de primer momento, podría generar la noticia: comunícale a tu jefe la noticia a tiempo y plantéale un plan de trabajo para que, desde su punto de vista, no suponga un problema sino una solución.
Según un artículo de Bebés y más, a los tres meses de embarazo es un buen momento para comunicar la noticia, ya que ha pasado el riesgo de los primeros meses y tienen aún seis por delante para organizarte. Pero si tu embarazo te produce síntomas desde los primeros días (como náuseas y mareos), es mejor que adelantes el momento de comunicárselo a tu jefe para que éste entienda tu situación.
Cuando ya se lo hayas dicho podrás, además, negociar el tiempo que trabajarás antes del parto, y establecer los días de reposo pre y post-natal que tomarás.
Aún gozando de inamovilidad laboral, no te enfrentes a tu jefe de manera desafiante, asumiendo que por tu condición no podrá “tocarte”. Recuerda que eres parte de un equipo y es posible que tu ausencia descuadre gran parte del trabajo que se ha planificado, y eso puede poner tenso a tu jefe ante la posibilidad de que la productividad baje. Negocia con él pero no hagas promesas que tu condición te impida cumplir.
Tampoco es aconsejable que “flojees” o “haraganees” excusándote en el hecho de que estás esperando un bebé: siempre que tu condición te lo permita y el trabajo no ponga en riesgo tu salud o la del bebé, lo mejor es que te dediques a tu trabajo, no sólo para ganarte la confianza de tu jefe sino también para que te sientas activa y vital. El embarazo no es una enfermedad, es una condición especial y maravillosa.
Si eres sincera y positiva, tu embarazo no será una mala noticia en el trabajo, después de todo…
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